CUENTO: NIÑA GLOTONA:
Se pasaba la niña a todas horas comiendo, no paraba ni un segundo.
Comida que veía, se la zampaba. Sus padres le regañaban, por comer demasiado,
mejor dicho, por comer a todas horas, eso es más que picotear.
Esa niña comía por tristeza, ansiedad, soledad, aburrimiento, etc.
Cuando salía a la calle, todos los establecimientos de comida y chuches,
intentaban cerrar sus puertas, pero esa niña era muy inteligente,
esos sitios sabían que esa niña ya estaba obesa,
y que sus padres los podrían denunciar, y su negocio ir a la quiebra,
o mejor dicho al garete, pero a esa niña, no le importaba nadie,
solo se preocupaba por obtener comida y zampársela.
En el barrio donde vivía, los niños la llamaban: Zampollona.
Ese era su mote. A esa niña le daba igual sus habladurías,
no le importaba para nada el mote que le habían puesto,
sino que se sentía orgullosa de ello. Un día esa niña estaba sentada,
en un banco de la plaza. Se acerca un hombre.
Esa niña corriendo esconde su comida.
El hombre era el mismo ENGAÑADOR, éste le dijo a la niña:
- no la escondas, sigue comiendo, te traigo esta dulce tarta,
en forma de corazón, te la regalo -. La niña la cogió, sin ton,
ni son. Al cabo de unos segundos, le salieron muchos granos,
y ronchas por todo el cuerpo y la cara. Le picaba todo.
La niña no paraba de arrascarse, se levantaba la piel.
Esa niña pidió ayuda a gritos: - ¡socorro, salvadme,
ya prometo no comer más! -. Los vecinos al oírla gritar
y ver al hombre ENGAÑADOR, fueron corriendo,
a por la niña y la llevaron a urgencias. Sus padres,
cuando se enteraron de lo ocurrido, fueron enseguida,
a estar con su niña, esta les dijo: - perdonadme,
soy una estúpida, esto me ha pasado por glotona -.
Desde aquel entonces, vive en su casa,
con sus papis, feliz y sin ser glotona.
FÍN.
SEUDÓNIMO: TEN CUIDAO CON LAS TENTACIONES DULCES.
Se pasaba la niña a todas horas comiendo, no paraba ni un segundo.
Comida que veía, se la zampaba. Sus padres le regañaban, por comer demasiado,
mejor dicho, por comer a todas horas, eso es más que picotear.
Esa niña comía por tristeza, ansiedad, soledad, aburrimiento, etc.
Cuando salía a la calle, todos los establecimientos de comida y chuches,
intentaban cerrar sus puertas, pero esa niña era muy inteligente,
esos sitios sabían que esa niña ya estaba obesa,
y que sus padres los podrían denunciar, y su negocio ir a la quiebra,
o mejor dicho al garete, pero a esa niña, no le importaba nadie,
solo se preocupaba por obtener comida y zampársela.
En el barrio donde vivía, los niños la llamaban: Zampollona.
Ese era su mote. A esa niña le daba igual sus habladurías,
no le importaba para nada el mote que le habían puesto,
sino que se sentía orgullosa de ello. Un día esa niña estaba sentada,
en un banco de la plaza. Se acerca un hombre.
Esa niña corriendo esconde su comida.
El hombre era el mismo ENGAÑADOR, éste le dijo a la niña:
- no la escondas, sigue comiendo, te traigo esta dulce tarta,
en forma de corazón, te la regalo -. La niña la cogió, sin ton,
ni son. Al cabo de unos segundos, le salieron muchos granos,
y ronchas por todo el cuerpo y la cara. Le picaba todo.
La niña no paraba de arrascarse, se levantaba la piel.
Esa niña pidió ayuda a gritos: - ¡socorro, salvadme,
ya prometo no comer más! -. Los vecinos al oírla gritar
y ver al hombre ENGAÑADOR, fueron corriendo,
a por la niña y la llevaron a urgencias. Sus padres,
cuando se enteraron de lo ocurrido, fueron enseguida,
a estar con su niña, esta les dijo: - perdonadme,
soy una estúpida, esto me ha pasado por glotona -.
Desde aquel entonces, vive en su casa,
con sus papis, feliz y sin ser glotona.
FÍN.
SEUDÓNIMO: TEN CUIDAO CON LAS TENTACIONES DULCES.
CUENTO: DESPERTADOR MÁGICO:
Soy un niño llamado: Cotellosero. Me encanta cotillear,
a todo el mundo. Sacar los trapos sucios de la gente y venderlos.
Hasta que una noche, me ocurrió algo inesperado, mágico.
Me encontré tirado en la calle un despertador, era precioso y raro,
muy provocativo, me refiero llamativo. Lo cogí y me lo llevé.
Puse el despertador para ir al colegio, me despertó a las 8:00h.,
hablando: - soy tu despertador mágico, levántate y pide un deseo,
que te lo concederé, con mucho gusto -. Yo obedecí y le pedí,
que al compi Tesorito, le salieran lunares en las mejillas.
No lo vais a creer, a Tesorito, no le pasó nada,
al cabo de una horas, era a mí quien me salió,
lunares en las mejillas, chillé: - ¡qué me ha pasado,
que feo y horrible estoy! -. Me mandaron a mi casa.
Me fui derechito a mi cama. No comí, ni cené.
Me tranquilicé, puse el despertador y me dormí.
Cuando de nuevo me despierta el despertador:
- venga dormilón, tienes que levantarte,
para ir al cole y pedirme otro deseo,
hazlo bien, para que se te cumpla -.
Pedía que a Tesorito, le saliera por las orejas,
mariquitas. Al final, al cabo de unas horas,
a quien le salió mariquitas por las orejas, era a mí.
Me llevaron a mi casa. Se acercó mi mami Cuntesixa,
y me dijo: - que te pasa hijo, mi niño mío, cuéntamelo -.
Le dije: - mamá, es este despertador, está maldito,
me lo encontré en la calle, y pido deseos malos,
y me los pasa a mi, primero los lunares,
ahora las mariquitas…- . Me dijo mi mami:
- porque no pruebas con un deseo bueno para ti -.
Eso hice. Llegó la noche, puse el despertador y me dormí.
Me volvió a despertar el despertador: - tío, que ya mismo,
es la hora de ir al cole, y pide lo que sea correcto,
y no incorrecto, haz bien tu deseo -. Pedí:
- no quiero ser más egoísta, no quiero ser malo, ni cotilla -.
El despertador dijo: - concedido el deseo -.
Y ya desapareció. Yo ya no era nada de egoísta,
nada de malo, ni nada de cotilla.
Ahora comprendo la función de aquel despertador.
Ahora soy feliz.
FÍN.
SEUDÓNIMO: TEN CUIDAO CON LOS MALOS DESEOS.
Soy un niño llamado: Cotellosero. Me encanta cotillear,
a todo el mundo. Sacar los trapos sucios de la gente y venderlos.
Hasta que una noche, me ocurrió algo inesperado, mágico.
Me encontré tirado en la calle un despertador, era precioso y raro,
muy provocativo, me refiero llamativo. Lo cogí y me lo llevé.
Puse el despertador para ir al colegio, me despertó a las 8:00h.,
hablando: - soy tu despertador mágico, levántate y pide un deseo,
que te lo concederé, con mucho gusto -. Yo obedecí y le pedí,
que al compi Tesorito, le salieran lunares en las mejillas.
No lo vais a creer, a Tesorito, no le pasó nada,
al cabo de una horas, era a mí quien me salió,
lunares en las mejillas, chillé: - ¡qué me ha pasado,
que feo y horrible estoy! -. Me mandaron a mi casa.
Me fui derechito a mi cama. No comí, ni cené.
Me tranquilicé, puse el despertador y me dormí.
Cuando de nuevo me despierta el despertador:
- venga dormilón, tienes que levantarte,
para ir al cole y pedirme otro deseo,
hazlo bien, para que se te cumpla -.
Pedía que a Tesorito, le saliera por las orejas,
mariquitas. Al final, al cabo de unas horas,
a quien le salió mariquitas por las orejas, era a mí.
Me llevaron a mi casa. Se acercó mi mami Cuntesixa,
y me dijo: - que te pasa hijo, mi niño mío, cuéntamelo -.
Le dije: - mamá, es este despertador, está maldito,
me lo encontré en la calle, y pido deseos malos,
y me los pasa a mi, primero los lunares,
ahora las mariquitas…- . Me dijo mi mami:
- porque no pruebas con un deseo bueno para ti -.
Eso hice. Llegó la noche, puse el despertador y me dormí.
Me volvió a despertar el despertador: - tío, que ya mismo,
es la hora de ir al cole, y pide lo que sea correcto,
y no incorrecto, haz bien tu deseo -. Pedí:
- no quiero ser más egoísta, no quiero ser malo, ni cotilla -.
El despertador dijo: - concedido el deseo -.
Y ya desapareció. Yo ya no era nada de egoísta,
nada de malo, ni nada de cotilla.
Ahora comprendo la función de aquel despertador.
Ahora soy feliz.
FÍN.
SEUDÓNIMO: TEN CUIDAO CON LOS MALOS DESEOS.
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